Año 3- Edición 86 - 13-03-2017 ISSN 2422-7226

Situación social de Caleta Olivia. Una mirada sociológica

ISSN 2422-7226

Presentamos una mirada sociológica reflexiva sobre los cambios acontecidos en los últimos 20 años de Caleta Olivia. La autora utiliza como recurso teórico una reciente publicación de la Universidad de Buenos Aires que concluye que la Argentina en general al menos dos generaciones se han visto imposibilitadas de acceder a oportunidades de movilidad social. Con lenguaje propio de la disciplina sociológica se concluye en pensar la realidad de Caleta Olivia como una forma oportuna de entender qué tipo de sociedad se viene construyendo. 

(Año 2/ Edición Nro. 80/ 10 de Marzo de 2016/ Provincia de Santa Cruz)

 

La Cuenca del Golfo San Jorge, considerada como un espacio regional estructurado socialmente a partir de su actividad productiva vinculada con la extracción de petróleo crudo, ha concitado una preocupación analítica en el transcurso de los años ’90 y ha sido objeto de diversos estudios  académicos[1].

 

Se ha argumentado que los diversos impactos de la reestructuración económica llevada a cabo en esa década han modificado el patrón de desarrollo tradicional de la región, manifestándose nuevas tendencias de desigualdad social en relación con la desocupación y la precarización del empleo.  Así, por caso, el mercado laboral de la localidad de Caleta Olivia se vio afectado por la reestructuración productiva en aspectos tales como : a) limitaciones en el mercado laboral en términos de tamaño, b) baja calidad del empleo generado y c) fragmentación del mercado de trabajo, atendiendo a la coexistencia de posiciones muy privilegiadas (asalariados con inserción permanente en los sectores más dinámicos de la economía local, vinculados a grandes empresas de carácter extra regional) y otras muy precarias (asalariados contratados por plazos reducidos en la esfera  pública y en servicios de baja calidad o variadas formas de autoempleo)[2].

 

Es de considerar que los problemas estructurales de la pobreza son objeto de un agitado debate académico tanto en la Argentina como en América Latina. Distintos programas económicos, políticas sociales y escenarios internacionales han fracasado en generar dinámicas económicas capaces de configurar un modelo sustentable de inclusión social. En ese marco, el caso argentino constituye un escenario relevante de estudio. En su historia reciente se conjugan diferentes proyectos en disputa: las reformas estructurales “neoliberales” de los años noventa (1992-2001), la crisis de dicho modelo en 2001-2002 y las políticas “heterodoxas” pro-mercado interno de la última década (2003-2012).

 

En nuestros días, la reciente edición del libro “Claves sobre la marginalidad económica y la movilidad social. Segregación urbana y cambios macroeconómicos” de Agustín Salvia y Eduardo Chávez Molina (coordinadores) busca iluminar estos grandes temas, poniendo en el centro de la escena las historias de vida, trayectorias laborales y representaciones de trabajadores residentes en un barrio urbano empobrecido del conurbano bonaerense. Para ello se aborda sociológicamente el estudio de más de quinientas historias de vida de trabajadores, jefes y jefas de hogar residentes en un barrio periférico del partido de Almirante Brown en la provincia de Buenos Aires. Una vez más, son los propios sujetos que abundan en evidencias sobre las exclusiones sociales que imponen fenómenos interrelacionados como la marginalidad económica, la segmentación laboral y la segregación residencial.

 

En las reflexiones finales de la introducción del libro de referencia, titulada “Heterogeneidad estructural y marginalidad económica en un contexto de políticas heterodoxas”, su autor, Agustín Salvia,  plantea la existencia de “un escenario donde se inscribe un nuevo repertorio de prácticas de subsistencia de los sectores populares”, así como “la emergencia de un conjunto heterogéneo de formas marginales, informales, precarias de autogestión económica que se han instalado como parte activa integrante de la sociedad argentina actual”. En paralelo, señala “la imposibilidad del modelo económico desigual y concentrado para absorber a los excedentes absolutos de población y reducir la desigualdad económica sin afectar su propia lógica de funcionamiento”.

 

Por su parte, señala que el análisis cuali-cuantitativo de las trayectorias laborales dejó como principal inferencia que a pesar de las mejores condiciones macroeconómicas laborales y político-distributivas ocurridas durante la última década, los sectores identificados como fuerza de trabajo marginal excedente (o sea, que llevan a cabo sus prácticas laborales en economías informales de subsistencia, se encuentran desocupados o se encuentran en situación de inactividad) no presentaron cambios cualitativos con relación a : a) Mejoras en sus oportunidades de inserción laboral, b) Cambios en el estatus ocupacional y c) Posibilidades de acceso a condiciones de integración social.

 

Esta situación implica contribuir a la reproducción de una matriz social de exclusión de los trabajadores y de su grupo doméstico; siendo que algunos grupos empobrecidos no lograron avanzar durante la última década en procesos de movilidad social ascendente.

 

Se puede confirmar que los sectores que dominan el nuevo escenario de la marginalidad económica han acumulado “al menos dos generaciones de miembros impedidos de acceder a efectivas oportunidades de movilidad social”[3]. Y continúa argumentando el autor que “de tal modo que el mayor problema que presentan los sectores ‘desplazados’ no es haber caído sino no poder salir de los encadenamientos socio-económicos y político- institucionales que generan las condiciones de marginalidad y que se actualizan bajo las renovadas formas de subsistencia que instalan y reproducen los propios sectores afectados”[4] (41).

 

Estas anotaciones sobre la realidad de la estructura social argentina que Salvia plantea, me remite a pensar sobre la realidad de la población de Caleta Olivia en la actualidad, considerando que hace 20 años he tenido la oportunidad de conocer cómo es la vida en dicha comunidad patagónica y de contribuir a su estudio desde una perspectiva sociológica.

 

Me invita a preguntarme acerca de esa proporción de habitantes de Caleta Olivia que a mediados de los años noventa eran descriptos como “desocupados” en un porcentaje que oscilaba entre el 15 y el 20% de la población económicamente activa[5] y en qué figuras sociales se han “reconvertido” de acuerdo al devenir de las diversas coyunturas productivas que ha vivido la provincia y la zona norte de Santa Cruz en particular.

 

En fin, me invita a reflexionar acerca de si es posible identificar en su conjunto poblacional el proceso social de surgimiento de – al decir de Salvia – “grupos empobrecidos” que constituyen una nueva “marginalidad económica”, que han conformado “al menos dos generaciones de miembros impedidos de acceder a efectivas oportunidades de movilidad social”. En donde,  el mayor problema “no es haber caído”, “sino no poder salir de los encadenamientos socio-económicos (una estructura productiva históricamente articulada desde fuera de la región) y político institucionales (ejemplificadas en las redes del poder político provincial y comunal que se han consolidado desde la apertura democrática de 1983) que generan las condiciones de marginalidad y que se actualizan bajo las renovadas formas de subsistencia (evidenciada en la persistencia en el tiempo de la multiplicidad de “planes” y “subsidios”) que instalan y reproducen los propios sectores afectados (con las reiteradas prácticas reivindicativas de las mismas soluciones en las diversas coyunturas económicas nacionales y políticas locales). Este tal vez sea el legado más duradero –y triste-  que las reformas estructurales “neoliberales” de los años ’90 hayan dejado como rastro en la región de la Cuenca del Golfo San Jorge, en particular en la zona norte de la provincia de Santa Cruz.

 

Como decía Bourdieu, “la sociología es una ciencia que incomoda”[6]. Reflexionar sociológicamente nos obliga entonces a pensar en qué tipo de sociedad, en qué alternativas de desarrollo presente y de futuro estamos construyendo para las generaciones jóvenes y adultas de habitantes de nuestra comunidad.

 

 

Por María Rosa Cicciari   para Observador Central

 

[1] Al respecto, se pueden consultar los artículos referidos a estudios de casos regionales “Crisis y reestructuración de complejos mineros: estudio de dos sistemas regionales patagónicos” de Agustín Salvia; “Crisis ocupacional y programas para la generación de empleo: algunos indicadores para el análisis de Comodoro Rivadavia (1990-1995) de Daniel Márquez y “Caracterización de la dinámica económica de la Cuenca del Golfo San Jorge en los años ‘90” de María Rosa Cicciari; todos publicados en La Patagonia Privatizada. Crisis, cambios estructurales en el sistema regional patagónico y sus impactos en los mercados de trabajo; Salvia, A. y Panaia, M. (comps.), Buenos Aires, PAITE-CEA-CBC-UBA-UNPA, 1997.
[2] Informe Final del Proyecto de Investigación “Reestructuración productiva y su impacto en el Complejo Petrolero de la Cuenca del Golfo San Jorge”, dirigido por Salvia, Agustín. Área de Estudios de Población y Mercados de Trabajo Regionales, UACO-UNPA, Marzo 1999, Mimeo. pág. 43.
[3] Salvia, Agustín y Chávez, Molina Eduardo (coords.) Claves sobre la marginalidad económica y la movilidad social. Segregación urbana y cambios macroeconómicos. Buenos Aires, Editorial Biblos, 206, págs. 41.
[4] Ibid.ant, pág., 41.
[5] Cabe destacarse que ya en esos años se vislumbraban procesos de: a) reactivación económica por impulso de la actividad privada que no genera suficientes puestos de trabajo, siendo los Asalariados del sector privado, la categoría ocupacional que registra la mayor expulsión de mano de obra en relación a períodos anteriores y b) nuevo rol asumido por el Estado Municipal como generador de oportunidades laborales a través de Programas de Empleo Asistido (PRENO, Plan Trabajar, Proyecto Joven, Plan “Crecer en Comunidad”. Ver Informe Final del Proyecto de Investigación “Reestructuración productiva y su impacto en el Complejo Petrolero de la Cuenca del Golfo San Jorge”, op..cit.,  pág. 23.
[6] Bourdieu, Pierre, Sociedad y cultura, México, Editorial Grijalbo, 1990, pag. 79.
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