Año 7 - Edición semanal - ISSN 2422-7226

El campo patagónico entre el riesgo de extinción y de integración estratégica  

ISSN 2422-7226

Los actos de las sociedades rurales de Santa Cruz y de la Patagonia Austral, son significativos de los mensajes que van y vienen entre funcionarios, gremialistas y empresarios agropecuarios. En el pasado mes de enero y febrero en Santa Cruz, los intercambios entre Ruralistas y Estado de Santa Cruz, representaron una escena en la que la agenda de problemas emergentes y estructurales recuerda los últimos 30 años. En este artículo se intenta poner de relieve los riesgos del pasado y del presente que condicionan la permanencia del campo o el fin inmediato de una forma de vida que fue la base de la sociedad santacruceña por más de un siglo.

 

(Año 2/ Edición Nro. 80/ 10 de Marzo de 2016/ Provincia de Santa Cruz)

Cuando la historia daña el presente e impide construir futuro

Las sociedades ruralistas y su gremialismo patronal han sido cuidadosos guardianes de su memoria histórica. Es una verdad de Perogrullo que, así como la sociedad ruralista del presente no es la misma que la de la “Patagonia Trágica”, el campo de Santa Cruz y Chubut, está lejos de admitir condiciones del sector agropecuario de la pampa húmeda. Por ello, pensar el campo con categorías a-históricas, o extrapolar realidades, suelen ser los primeros obstáculos a la hora de construir políticas públicas para el sector.

El campo, otrora constructor de identidad de la Región, en cada discurso ruralista desempolva sus archivos y recuerda ante sus interlocutores que desde hace más de 30 años se continúan reclamando los mismos problemas en relación con el medio ambiente, con la demanda de políticas de Estado y el sostenimiento de sus unidades de tenencia.

En el presente a esa agenda ya adulta y reiterada, y que se relata en cada evento ruralista, año tras año, nuevos problemas emergentes intentan ser explicados en la búsqueda de interlocutores.

 

La crisis de sustentabilidad de Santa Cruz

La situación gremial-empresarial del campo patagónico se ha endurecido y agudizado en los últimos 30 años. Ni que decir de la situación social y económica que amenaza con hacer desaparecer definitivamente una formación cultural que supo ser parte de la historia patagónica más de un siglo.

En efecto, el riesgo de desaparición de una forma de economía, deviene en parte de la propia extinción generacional de los descendientes de pioneros que hasta bien entrado los años 80´del siglo XX continuaron pujando por su modelo de vida y organización económica. Desde entonces, las nuevas generaciones de descendientes, debieron optar entre la urbanidad, la continuidad de estudios, las nuevas actividades laborales y/o delegar la administración a sus mayores. En algunos casos lograron subsistir, otros pudieron diversificarse, otros directamente optaron por vender.

La visión más pesimista del sector agropecuario de Santa Cruz, nos relata que el gremialismo empresarial agropecuario y el gremialismo de la fuerza trabajadora de UATRE padecen de la misma debilidad que padece la formación económica basada en la extensión territorial de ganadería extensiva: NO hay avances significativos en defensa del sector y la tierra se está perdiendo por enajenación de unidades de tenencia, dando lugar a otras formaciones económicas como ser el Conservacionismo, La minería metalífera, La economía petrolera y en menor medida el denominado Turismo Sustentable. En la Zona Centro a lo largo de Río Santa Cruz la política energética, el conservacionismo y ruralistas no logran construir todavía una política de coexistencia en que el conflicto se transforme en una agenda de gobernabilidad sin heridos.

 

Las causas y consecuencias de una situación que se vuelve elástica

Lo cierto es que en todos los casos que se quiera explicar las causas de esta crisis estructural y cambio de las formas económica que se vienen configurando en el campo patagónico, el análisis encontrará que las variaciones del precio internacional del valor de la lana en la economía mundial, las nuevas tecnologías, las catástrofes climáticas, y las políticas públicas aplicadas al campo, no han logrado conciliar una forma de estabilidad de la estructura agropecuaria extensiva adecuada con el potencial creador que tiene el campo y la agenda de las actividades económicas más recientes que buscan sustituirlas.

Abandono de infraestructuras e instalaciones y consiguientes problemas de seguridad que se expresan en incremento constantes de depredadores animales; mientras que los saqueos, abigeato, faenas y comercialización urbana clandestina; las sequías incontroladas, cenizas, políticas fiscales, políticas crediticias, condiciones de derechos de adquisición de grandes extensiones de tierra en manos de consorcios transnacionales mineras y conservacionistas, abandono de obligaciones fiscales como pago de impuesto inmobiliario, etc. son parte de las consecuencias de la inexistencia de un plan que tabique, que estabilice al sector.

Entre los factores de mayor determinación se encuentra la extensión de la tierra asociada a una ganadería extensiva, compatible con el pasado e incompatible con las nuevas realidades del mercado y las tecnologías que exige gerenciar las unidades de tenencia como unidades de negocios altamente competitivas. La extensión se torna en un lastre para el propietario que intenta administrar los problemas de su unidad de producción que suele oscilar como mínimo entre las 5.000 y 20.000 hectáreas. Sus capacidades reales lo exponen a una agenda de problemas que escaparán a sus ciclos de vida activa.

 

Rentabilidad y gremialismo patronal ruralista en Santa Cruz y Chubut

Hoy un sueldo en blanco de un trabajador rural necesita como mínimo 2.000 ovinos en producción, situación que afecta en particular al pequeño y mediano productor de la provincia. Ante cada guanaco que nace desparecen un promedio de 4 ovinos que competirán por los pastizales. De allí que el decrecimiento de la producción ovina en favor de los frigoríficos y fee lots es un ejemplo concreto de remplazo de actividad, fundamentalmente en la pre cordillera del Lago Buenos Aires.

En el año 2014 se contaban en la Provincia con 650 productores activos ya asociados a las 9 rurales existentes en Santa Cruz[1]. La resistencia gremial empresarial, busca como constante interlocutor al Estado Nacional y Provincial, a la vez que cambiar el perfil del gremialismo patronal que se debate entre la soledad, el voluntarismo y la falta de interlocutores que comprendan.

En el caso de Chubut, proyectaba con ansiedad a principios de este año un “plan para la ganadería ovina eficaz y evaluable que se extienda como mínimo por diez años[2]– Además hay coincidencia con su homónimo de Santa Cruz de que la participación de los asociados con identidad ruralista, sugieran líneas de acción al nuevo gobierno nacional y a los Estados Provinciales.

En Santa Cruz, la caja de resonancia de la representación agropecuaria deposita la mirada  en la buena o mala gestión del Directorio del Consejo Agrario Provincial. Este organismo gubernamental con representación rural, administra dos programas nacionales claves como ser el PROLANA y la LEY OVINA, además de ser responsable de la política Agropecuaria. Estos programas si bien adquieren cierta funcionalidad, suelen estar expuestos a factores burocráticos y logísticos que restan operatividad a los planes de manejo de unidades de tenencia en tiempo y forma. La lectura ruralista, reconoce ciertos avances a partir de los programas de referencia, pero también admite con preocupación que durante la década del gobierno de los Kirchner, experimentó algunos avances y retrocesos producto de la burocracia asociada a internismos “incomprensibles”[3].

Para el ruralismo son aliados naturales el INTA, SENASA y la UNPA quienes son reconocidos por sus aportes técnicos, pero reclaman las promesas incumplidas del Gobierno de Daniel Peralta de ejecutar los proyectos técnicos que deben ejecutarse con apoyo real del Gobierno Provincial.  Mientras tanto el despoblamiento continuará, no hay Ley de abigeato, no hay cumplimiento de ejecución de los pozos de captación de agua ante la retracción de napas de agua y desaparición de mallines para asistir la producción. Toda esta agenda comprometida por el Estado Provincial el año 2013[4].

En este escenario se continúa repitiendo que es necesario planes de vivienda para radicar población trabajadora para recuperar unidades de tenencia, se busca puntos de solidaridad con UATRE para mejorar la calidad de vida de trabajadores del campo, se intentan crear condiciones para mayor tecnificación y rentabilidad, se reitera la preservación de red sanitaria al Sur del Rio Colorado, y se “grita” que el problema N° 1 es el guanaco y la necesidad de un plan de manejo efectivo.

 

Identidades transnacionales que achican al ruralismo y disponibilidad de la tierra

Desde el propio sector ruralista se suele esgrimir como discurso nostálgico que trabajar para construir políticas sustentables es sinónimo de construir soberanía nacional. Hoy, ni los propios funcionarios del Estado creen en este precepto, pues la calidad de la política inhibe pensar integralmente las dinámicas productivas de Santa Cruz. La tendencia es pensar por rama de actividad. No existen experiencias Provinciales, ni planificación de coordinación estratégica que tabique límites y alcances que den estabilidad al sector y nuevas actividades económicas.

Sabido es que la vigencia de políticas neoliberales de los años 90’ abrieron la puerta a las inversiones metalíferas y al conservacionismo ambiental en la Patagonia. La transnacionalidad de la economía asociada a recursos estratégicos como ser el oro, la plata, el agua, el paisaje, el patrimonio cultural, representan en la economía global nuevas formas de uso del espacio patagónico que poseen estrategias explícitas de cómo relacionarse con el Estado, los superficiarios y la opinión pública.

Solo el relacionamiento con la actividad metalífera en Santa Cruz hacia el 2015 registraba una apropiación estimada de 200.000 hectáreas en manos de proyectos mineros[5]. Aquí el Estado de Santa Cruz, ha liberado la negociación de la superficie entre empresa y Proyecto Minero. El Estado no ha sido capaz de garantizar la construcción de una legislación justa para el superficiario y el concesionario minero. El Proyecto minero compra la tierra para garantizar por sobre todo seguridad jurídica y el superficiario se relaciona desde sus preceptos de negocios y oportunidades que son siempre coyunturales.

Cualquier Proyecto minero, al iniciar la etapa de exploración y hasta la exploración avanzada compromete y hasta ejecuta políticas de sustentabilidad vinculadas a conciliar con las actividades de entorno, sin embargo, esas no lograran ser sostenidas en la etapa de explotación, y desconocemos todavía que ocurrirá con los planes de cierre. El Estado No está pensando en ese componente de la sustentabilidad.

Otra actividad emergente que cuenta con mejor propaganda y mejor política de opinión pública es el Conservacionismo Ambiental. Esta actividad económica sostiene su discurso público sobre la base de preservación de la biodiversidad natural y cultural (ver edición Nro. 79 Observadorcentral.com.ar)[6] . De creciente legitimidad ambiental y económica en un mundo global, instituye nuevos problemas ambientales para los entornos que no conforman parte del mapa de preservación de especies canonizadas como el Macá Tobiano. Por ejemplo, la proliferación de especies que pasarán a preservarse en el Parque Nacional Patagonia ubicado en la meseta del Lago Buenos Aires, es compatible solo con el sentido de espacio pristinos a la vez que libera problemas de depredadores que no entienden los límites catastrales[7].

 

No todo está perdido. Acumulación de contenido de una política agropecuaria.

Al cerrar estas líneas de reflexión ponderamos la necesidad de construir políticas de utilidad pública para el sector. Se entiende que la utilidad pública exige poner en el debate del sector, las perspectivas del gremialismo empresarial y laboral agropecuario, las políticas del Estado Nacional y Provincial, atendiendo siempre a las particularidades agronómicas y las políticas de las dinámicas productivas con impacto en el campo.

En primer lugar identificamos un hilo conductor de alta significación entre aquellos descendientes de pioneros o propietarios con identidad agropecuaria que han dado permanencia productiva al campo a través de nuevas actividades productivas, innovación genética y mejora de la calidad de la lana.

También se debe poner en valor el trabajo profesional de los técnicos de los Programas PROLANA, del INTA y la UNPA que han logrado una estrategia clara de cómo mitigar el impacto del guanaco y mejoramiento de comunicaciones en el mundo rural. Aquí sólo falta la contraparte de la política pública que defina su operatividad financiera, de ejecución técnica y de monitoreo de resultados a corto plazo.

De la misma manera la LEY OVINA NACIONAL que adecuadamente gestionada favorece el repoblamiento de los campos improductivos en un sentido amplio; la denominación de origen de “Cordero Patagónico”[8]

De la misma manera hay avances en políticas de comunicaciones al interior del campo mediante cierto mejoramiento de caminos, y hay señales ciertas de que la energía eólica podría comenzar a generar hábitos de mejor calidad de vida para el hombre de campo. El PERMER I y la posibilidad de hacer realidad el PERMER II, son ejemplos contundentes de lo anterior.

Paradójicamente la agenda existe y también una clara visión estratégica que podría permitir el gran salto para la economía agropecuaria. Paradójicamente también visualizamos que esto ocurre en un mundo que hoy necesita más alimentos y disponibilidad de tierras, agua y paisaje. Por ello no es descabellado que la reconversión agropecuaria, exige un Plan Integral o de desarrollo en departamentos y a nivel provincial, tal cual o ha expresado sistemáticamente el actor gremial-empresarial agropecuario. Es imperioso una política científica y técnica que intervenga en pensar y actuar en la estructura agraria, con un pensamiento ideológico que entienda que la formación social del pasado de esa estructura agraria “oligárquica” ya no es la misma.

Es altamente estratégico para el fortalecimiento de los Estados Provinciales empoderar al campo en lo gremial y en lo estatal y presentar en esa definición de políticas públicas al sector en igualdad de condiciones al Conservacionismo ambiental y al minero. El Sector agropecuario con identidad argentina adolece de recursos financiero y soporte técnico-política por ello es imperioso que se cumpla el artículo 48 de la Constitución.

El campo de Santa Cruz, nuevamente tiene una gran oportunidad, pues como Presidente del Consejo Agrario, para bien o mal tiene sentado a Javier de Urquiza. El ex secretario de Agricultura y Ganadería del Kirchnerismo. Este ya sabe de campo, de burocracia y política, sabe también que los ciclos de vida política no deberían encontrar a los ruralistas en las ferias y eventos del 2017 recordándole la misma agenda que le permitió llegar al Ministerio de Agricultura y Ganadería hace más de una década.

 

Producido por equipo editorial Observador Central

[1] Discurso Ruralista Río Gallegos 2014
[2] Nota pública presidente rural Comodoro Rivadavia Federico Eduardo Pichl/ 30 Noviembre 2015
[3] Ver por ejemplo la entrevista de Michel O´ Brayan, Presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos en “Panorama Ovino. Miradas al Sur” en Mas Campo, en: http://supercampo.perfil.com
[4] Discurso Ruralista en XVI Feria Ganadera, Puerto Deseado, Febrero del 2015.
[5] Puerto San Julián Puerto San Julián 91 exposición ganadera
[6]http://www.observadorcentral.com.ar/provinciales/sociedad/represas-en-el-rio-santa-cruz-disputa-por-activos-ambientales/
[7] Discurso ruralista en las Heras, marzo del 2015
[8] Iniciativa de FIAS, CAFROPAT y SRRGL y provincias patagónicas puesta en ejecución desde el año 2013
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