Año 4 - Edición semanal - ISSN 2422-7226

Cañadón Seco: ¿Quién es el Negro Soloaga?

ISSN 2422-7226

La provincia de Santa Cruz, supo dar una generación de líderes y dirigentes políticos  a partir del advenimiento de la democracia en los 80′. De  principios inquebrantables frente a la privatización de cuño neoliberal de los 90′ “El Negro Soloaga” se reinventó en su carácter de dirigente democrático cada vez que la patria y la historia se lo demandó.  Actualmente es Comisionado Designado en Cañadón Seco y lejos de dormirse en las mieles del poder, se arriesga a legitimarse en comicios democráticos ante una serie de fuerzas adversarias. Presentamos su perfil del pasado y del presente para que el lector común saque sus propias conclusiones. 

 

 (Año 2/ Edición Nro. 68/ 19 de Octubre de 2015/Cañadón Seco)

Sus méritos pasados y presentes en materia de defensa de la soberanía energética y  desarrollo territorial, le ha valido sacrificios y renuncias, muy lejos del bronce. Su coherencia, casi fundamentalista y de resistencia a la Privatización de YPF y en la defensa de los trabajadores petroleros del Estado es sin duda un ejemplo que podemos compartir y no silenciar por envidia fugaz.

Jorge “el Negro” Soloaga, asumía el año 1985 – con apenas 26 años de edad- el cargo de Diputado Provincial por el distrito petrolero de Caleta Olivia. Desde su escaño protagonizaría tres acontecimientos que marcarían la historia económica y política institucional de Santa Cruz. Impulsaría intensivamente la diversificación económica de su provincia (1989) basándose en estudios de pre factibilidad del CFI (Consejo Federal de Inversiones), formaliza la presentación del proyecto de construcción del muelle pesquero para la ciudad de Caleta Olivia que  abriría la puerta luego para que la  Administración de Néstor Kirchner ejecute las grandes obras de inversión portuaria que dieron vida al circuito económico pesquero.

También de manera  inmediata -con el consentimiento de todos sus pares- protagonizó el Juicio al Estado Nacional por regalías mal liquidadas y el perjuicio económico generado por la aplicación del decreto 2227/80 de Martínez de Hoz. Esta barbaridad jurídica violaba la Ley 17.319 de transferencia a la provincia del 12% de regalías y fue Jorge Soloaga quién se animó a liderar el enfrentamiento contra el propio Estado Nacional. De esta batalla, Santa Cruz recuperaría el año 1993  más de 640  millones de dólares en efectivo y el  % de las acciones que como provincia productora de petróleo le correspondía por Ley.

Ser legislador provincial, en pleno proceso de recuperación de las instituciones democráticas, le exigió contemporáneamente, tener que lidiar ante  hechos  de corrupción en el gobierno de Jaime Del Val y ser receptor de amenazas que pusieron en riesgo su vida y la de su familia. Del Val había permitido que funcionarios políticos usaran recursos discrecionales tomados del Banco Santa Cruz y de Lotería Provincial para privilegiar intereses de individuos y de espalda a los ciudadanos.  El “Negro” Soloaga debió asumir la presidencia de la Comisión  que investigaría malversación de recursos del Estado y probar e informar ante sus pares sobre comportamientos inmorales de funcionarios del Gobernador y promover el primer JUICIO POLITICO en la Argentina de la democracia reconquistada.

El accionar de la Comisión Investigadora culminaría posteriormente con la destitución del Gobernador, quien ante lo contundente de las pruebas de la legislatura, pretendió avasallar al poder legislativo y desconocer lo que el sol no podía tapar con sus manos: la corrupción.  Ante lo inevitable, Soloaga renunció a su cargo de legislador por no “avalar con mi presencia en la banca estos hechos de corrupción” y con ello forzó a todas las instituciones del Estado a actuar hasta la salida del Gobernador por Juicio Político.

En septiembre del 1989,  el “Negro Soloaga” volvía a ser empleado petrolero en el sector Industrial y movimiento de crudo de YPF en Cañadón Seco. Fue entonces cuando el embate de la Privatización más cruda lo pondría el año 1992 como emblema de defensa y resistencia de los trabajadores convirtiéndose en el Secretario Gremial del Sindicato de Petrolero SUPeH.

Así les escribía a los diputados Nacionales Puricelli, Toto y Flores, (PJ); cuando estaba en debate el proyecto de privatización de YPF (SETIEMBRE DE 1992) “Instamos a no permitir la sanción del proyecto de ley de privatización de YPF por ser lesivo a los intereses de la nación y de la provincia”.

Y al diputado Héctor Di Tulio (UCR): “manifestamos nuestro total y profundo apoyo por su constante aporte en la defensa de YPF”.

El neoliberalismo económico supo quebrar la voluntad y moral de muchos  dirigentes sindicales menos la del “Negro Soloaga”. En el año 1992 el Congreso Nacional  votó la federalización de YPF, a la cual se oponía férreamente Soloaga,  que incluía además pasar de Sociedad del Estado a la creación de una Sociedad Anónima.  La privatización se materializaba INEXORABLEMENTE.

La Ley de cariz neoliberal determinaba la distribución del paquete accionario en un  51% de las acciones en manos del Estado Nacional Argentino, el 39% en manos de los Estados Provinciales, y el  10 % en los trabajadores. Era la antesala del año 1997 donde REPSOL, vía MENEM,  compraría el 51%; el 39%   y el  99%  del 10 % de los trabajadores. Sólo un  1 %  no quiso vender. En términos nominales se trató de pocas personas de las cuales una era el trabajador de la mítica YPF Jorge “el Negro” Soloaga quien retuvo acciones por fundamentalista y por no violar ni mi identidad, ni mi propia conciencia  política, ni mi origen peronista”. Así lo expreso categóricamente.  

Su tenaz coherencia y fidelidad a los principios de liberación nacional le preparaba nuevas batallas que serían reconocidas por líderes peronistas y radicales de la Provincia. En este período denunciaría  ante el sistema previsional privado la complicidad entre  la empresa, el ANSES y las AFJP  que de manera fraudulenta realizaban maniobras de transferencia masiva de trabajadores del sistema de reparto público al privado. De la misma manera enfrentaría abiertamente la política de incumplimiento de YPF SA con las Pymes organizadas por los ex trabajadores de la petrolera estatal que lo llevó a  encabezar  una huelga  de hambre  en mayo de 1996 hasta terminar hospitalizado y con una clara derrota en su haber. El Monstruo transnacional  lo sumió en la soledad y con el estigma de no haber logrado su objetivo.  El estar frente a la huelga  que lo sumió en su salud y moral de líder dirigente tenía un principio  peronista: “Con los dirigentes a la cabeza o la cabeza de los dirigentes” ó “el cuero lo deben poner primero los dirigentes”

El ínfimo porcentaje de acciones en manos de un desconocido para el gran capital, lo encontró en el año 2012 sosteniendo un sindicato de unos 150 afiliados y unos 3000 pasivos del YPF histórico. En abril sería convocado como accionista a una Asamblea Extraordinaria ante la iniciativa del Gobierno  de Cristina Fernández de recuperar el 51 % de las acciones de la petrolera.

La participación en esa asamblea de expropiación, lo sentó junto a unos 30 accionistas entre las que estaban representados los poderosos intereses  de REPSOL; del Estado nacional y los principales actores del sector petrolero. Allí estaba el accionista minoritario pero que tenía “voz” y voto, que la  utilizó de manera unipersonal. Introducía en cada intervención su visión local del impacto de la privatización y contradijo abiertamente la visión financiera y el intento de anticonstitucionalidad que pretendía imponer REPSOL.

Jorge “El Negro” Soloaga estaba ante un hecho  histórico y celebró ante los presentes con un aplauso solitario y unipersonal la decisión presidencial de Cristina Kirchner de recuperación de la soberanía petrolera, y, la destitución del directorio REPSOL. Acusado por ello de “provocador” por el Diario la Nación, unos cuantos días después el Secretario General de la presidencia – Zannini- contaría en el Congreso de la Nación para todo el país la historia del “Negro” Soloaga y dijo quebrado en su emoción  “El Negro…como lo conocemos en Santa Cruz…es la historia de  muchos que no llegaron allí  por haber sufrido la desnacionalización del petróleo argentino”. Era el mismo”Negro” que antes, durante y después de la privatización de la YPF estatal había resistido y calificado públicamente a Carlos Menem de traidor y ahora consagró a su Comuna como la primera en la historia del petróleo y de YPF en ser accionista.

El “provocador” sería luego  reconocido por su sindicato para integrar el Directorio de la YPF recuperada en una sola identidad: Ser peronista con principios inquebrantables”. Y  se ha propuesto un nuevo desafío: ser el primer Presidente Comunal de Cañadón Seco elegido por el voto popular. “La suerte está echada” y  la memoria de una forma de hacer gestión que la sociedad tendrá la oportunidad de poner en valor  también.

 Por equipo editor (Investigación especial para Observador Central)

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