Año 7 - Edición semanal - ISSN 2422-7226

El orden cultural invertido del capitalismo en la economía en Santa Cruz.

ISSN 2422-7226

Cuando la economía del subsidio se instala como valor de la cultura se está bastante lejos a lo que supone pensarse y actuar dentro de una sociedad Capitalista. En Santa Cruz, a lo largo de los últimos treinta años, la relación entre los principales actores del sistema económico han instituido como forma cultural algo que revierte toda lógica esperable de sociedades que se auto identifican como capitalistas.

(Año 2 / Edición Nro. 81 / 10 de Abril de 2016 /Provincia de Santa Cruz)

Hoy los ‘trabajadores´ del sector público y a veces también de los sectores productivos reclaman subsidios en vez de salarios o como sinónimo de salarios. La demanda se presenta en clara conciencia de ser sujetos a ese derecho instituido por el propio Estado. También ensayan trabajar menos y ganar más. Algo que es legítimo, pero que cambia de sentido cuando a través del “paro” o derecho a huelga, logran controlar el desempeño de las empresas, pymes, emprendimientos y servicios de utilidad pública.

Insólitamente la protesta y medidas de fuerzas de los ´trabajadores´ suele terminar gerenciando los tiempos de las culturas empresarias o doblándole el brazo al Estado. Vemos también que en varios casos la inversión salarial entre profesionales argentinos y obreros de determinados gremios resulta desproporcional a la calificación de cada uno. En Santa Cruz es posible encontrar  que cualquier profesional gana menos que un trabajador sindicalizado y sin calificación. El orden capitalista se ha invertido entre explotados y explotadores.

En el caso de los trabajadores estatales, estos han crecido exponencialmente, y hoy están sin posibilidad de mejorar sustancialmente su desempeño ante las condiciones de quiebra declarada del Estado de Santa Cruz. Hay también sindicatos estatales -como el docente- que junto con mantener sus reivindicaciones legítimas, son los más expuestos a perder legitimidad social ante el abandono de la agenda pedagógica y de contenidos a transmitir en la escuela.

El gobierno no da ´pie con bola´ y los apoderados de transnacionales se quejan en off de ser rehenes de políticas públicas, autoridades provinciales y locales que pierden gobernabilidad. Muchos de ellos justifican en sus casas matrices que el orden social, político y económico está en crisis. En esta definición omiten su participación en la construcción de este orden social.

¿Cómo llegamos a establecer una economía del subsidio como forma cultural del territorio de Santa Cruz?; ¿podemos hacer el ejercicio de intentar un nivel de comprensión más allá de nuestro sentido común incorporado?

 Entre ser capitalista y querer parecerse.

La forma social, económica, política y cultural que asumen un territorio en un momento histórico cualquiera no es un problema exclusivo de la clase política del presente. Hay eso sí condiciones institucionales, condiciones externas al territorio, condiciones endógenas y locales que configuran la forma de pensar, sentir y de actuar. Formas que en definitiva se traducen y reproducen en la forma de ser ciudadano.

Ser ciudadano, es un invento del Sistema Capitalista. El capitalismo a «groso modo», no es otra cosa que la capacidad que tiene una sociedad de acumular bienes de capital y a partir de sus posibilidades y capacidades de intercambio en el mercado. Los bienes pueden de intercambio, pueden ser tangibles e intangibles; el dinero, el oro, la plata son tangibles, el conocimiento y las distintas dimensiones de comportamiento cultural pueden ser percibidas como intangibles.

En teoría, ser ciudadano en sociedades de mercado en el siglo XXI supone diversas formas de serlo o parecerlo. Convertirse en ciudadano supone comprender mínimamente que respiramos el aire del ´sistema´ capitalista;  y por lo tanto, la aparente vigencia de relaciones capitalistas. Las relaciones capitalistas propiamente dichas, sólo ocurrirán en una sociedad “x” cuando la tasa de ganancia del capital se quede mayoritariamente en el territorio; mientras que cuando la tasa de ganancia se traslada mayoritariamente al exterior, lo que ocurre  se llama expansión del capitalismo en un territorio determinado.

Entre el aire que se respira y teorías 

Por ello no todos los territorios del planeta respiran la misma calidad del aire del «Sistema». Si no atenemos a la versión Marxista, se supone que, el «sistema» funciona por la explotación del hombre por el hombre; mientras que en la versión capitalista y liberal el «sistema» funciona por la formación de un mercado. En sociedades donde sólo existe expansión territorial lo visible del capital es primordialmente el salario, en sociedades capitalistas propiamente dichas, lo visible es la mejora de la calidad de vida, es decir el desarrollo.

Hay tantas formas de comportamientos capitalistas, como tipos de capitalismos. Hoy en plena globalización, el capitalismo financiero en sus distintas versiones es hegemónica y organiza la sociedad del conocimiento y de la información. Más aún, está plenamente demostrado que las sociedades que se «desarrollaran» en el sentido liberal y capitalista del término, basan sus estrategias y políticas en diseñar, acumular información y conocimiento.

Es decir, a diferencia del enfoque de cuño marxista tradicional que sostenía que las condiciones materiales definían las condiciones de existen social, hoy las condiciones sociales son el resultado -para decirlo concreto- de la capacidad y velocidad con la que los ciudadanos de un territorio desarrollan las habilidades para conocer, seleccionar y aprender a utilizar conocimientos de calidad. Por ejemplo, un año de parálisis de una sociedad en materia educativa impactará directamente sobre las generaciones del presente e hipotecará las generaciones que nos precederán, es decir, impactará sobre la calidad de ser ciudadanos en el presente y en el futuro inmediato.

En las versiones liberales (para referirnos en lo ideológico a las sociedades de mercado) y marxistas, los trabajadores, son llamados “colaboradores”, “empleados” o “fuerzas trabajadoras”. Es seguidamente impensable discutir el Capitalismo -desde el Liberalismo o Marxismo- sin considerar al trabajo y ´los trabajadores´. Por ello, resultaría anacrónico pensar que muchos obreros de cualquier actividad, sin especialización y conocimientos básicos, serán algo más que trabajadores de no calificarse o especializarse. Su enajenación a los accesos a la sociedad de la información y conocimiento solo reproducirán su ciclo de vida hasta agotarse, y desconocemos si tendrán posibilidad de movilización social ascendente o sólo mantendrán su condición en la ´Caverna de Platón´ ante el Sindicato y el propio patrón.

Pero también es impensable imaginar el ´sistema´ sin la existencia de la burguesía o empresario. En ambas teorías -que tienen más de un siglo de vigencia en la academia y en el lenguaje del sentido común- también sería anacrónico evitar hablar de la transnacionalización de la economía capitalista que instauró la hegemonía de las empresas extranjeras y con ello el dominio de capitalismo financiero a nivel planetario. Por ejemplo, el empresario transnacional acumula sus bienes de manera extraterritorial, a través de apoderados o representantes en el territorio, que informan a sus ´patrones´ (versión Marxista) acerca del desempeño de su corporación en el territorio, e informan acerca de su relacionamiento con el Estado y con la sociedad.

Pero también es impensable desde el Liberalismo o Marxismo, imaginar un territorio sin Estado. En la versión Marxista el Estado es la herramienta de regulación que requiere el capitalista para preservar derechos, garantizar el poder coercitivo y la fuerza de las clases dominantes; mientras que, en la versión liberal, el Estado es garantía de la igualdad de representación de los ciudadanos, por ejemplo, ante la Ley y condición esencial para el resguardo de la propiedad y seguridad jurídica. El Estado todavía se necesita, pero si es bobo “mucho mejor”.

Acerca de la economía del subsidio. Una Introducción 

A partir del bosquejo explicativo anterior proponemos las siguientes ideas fuerzas para pensar la situación de nuestro territorio provincial:

  1. La Santa Cruz contemporánea es un territorio de expansión capitalista y anacrónico a las actuales formas que asume la economía de mercado en sociedades plenamente desarrolladas. Aquí tiende a predominar una forma de intercambio de una economía organizada desde la cultura del subsidio y que se expresa en la forma dominante que asumen las relaciones económicas entre sus ciudadanos y el Estado. En este planteo se debe reconocer que el equivalente a ser ciudadano supone la existencia de un sujeto pasivo, sólo predispuesto a recibir donaciones unidireccionales del Estado y a establecer como contraprestación la legitimación de quienes donan. En muchos casos el “salario” del Estado se ha transformado en donación, no en contraprestación por un servicio.
  2. En la Santa Cruz actual la apropiación de la renta del capitalismo transnacional por parte del Estado, se corresponde con la expansión del capital, sin compromiso con el desarrollo económico propiamente dicho. La construcción del entramado cultural del subsidio es visible y se encuentra en crisis de legitimación, pero no de desmantelamiento. El  Estado, las empresas transnacionales, los emprendedores, los trabajadores, respiran el aire de la expansión, no del desarrollo del territorio.
  3. Las propias corporaciones han terminado siendo “rehenes” de sus propias fuerzas trabajadoras. Las transnacionales han pagado con los  “ojos cerrados” la ´paz social´ a cambio de garantizar la reproducción de sus ganancias y transferir al Estado al Estado y sus gobiernos la responsabilidad de gobernar deficientemente las riquezas del territorio.
  4. La economía del subsidio es resultado directo de la complicidad estructural de los principales actores que han intervenido e intervienen en la expansión del capitalismo en el territorio. Seguidamente no habrá relaciones capitalistas propiamente dichas mientras persistan las actuales condiciones en que el territorio intercambia la reproducción del salario en sus diferentes formas de ser entendido en la sociedad. No existen en el presente las bases de ciudadanía, ni institucionales de una sociedad que en velocidad y capacidad controle las relaciones con el capitalismo transnacional para producir un cambio cultural.

 

Por Mag. Mario Palma Godoy*

* El autor es docente universitario y es especializado en los problemas culturales del desarrollo en el sector público y privado. Sus opiniones son de exclusiva responsabilidad profesional y para nada representan la opinión formal de las instituciones donde se desempeña en la actualidad.

 

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