Año 4 - Edición semanal - ISSN 2422-7226

 Retazos de historias del Ferrocarril Puerto Deseado – Las Heras” (Parte I)

ISSN 2422-7226

Los rieles de este ferrocarril han sido testigos de importantes historias que luego marcarían hitos en el derecho laboral argentino, y en la propia historia del crecimiento económico y desarrollo social de los pueblos que este cruzó. Pero no se debe desconocer que el ferrocarril también ha sido un elemento clave para el proceso de colonización de tierras que eran ocupadas por las Comunidades Originarias que sobrevivieron a la “campaña al desierto”, mientras el futuro de algunos se apagaba, comenzaba a gestarse uno nuevo para otros.

 

(Año 2 / Edición Nro. 71 /16 de Noviembre de 2015 / Puerto Deseado)

La ciudad de Puerto Deseado, ubicada al norte de la Provincia de Santa Cruz, se funda en el año 1884. Desde aquellos entonces distintos sucesos históricos delinearon el perfil de una comunidad próspera y pujante que nace al costado del mar y crece al costado de los rieles de un ramal ferroviario.

En esta edición nos ocuparemos de relatar parte de la historia que demostró que los sueños nunca serán vencidos por la voluntad de ningún mortal, he aquí una breve parte de la historia de “nuestro” Ferrocarril.

 

El ramal de los sueños y  esperanzas…

En el 1908, durante la presidencia de José Figueroa Alcorta, se sanciona una Ley (Nro. 5559 de Fomento de los Territorios Nacionales) que tenía dos objetos, por un lado la idea de integrar el país (“el desierto” y la “civilización”) mediante líneas de comunicación y un segundo, al destino que le darían a las tierras de propiedad del Estado. Dos objetivos que tenían como fin poblar territorios que antes fueron ocupados por los aborígenes.

Este proyecto fue formulado por el Ministro Ezequiel Ramos Mexía, incorporando su idea al pensamiento alberdiano de que el ferrocarril era un importante elemento dinamizador de los territorios, diciendo que era la inmigración europea un elemento poblador y civilizador.

Cabe destacar que por aquel entonces pocos eran los ocupantes (colonos-comunidades indígenas) de tierras en la costa y prácticamente despoblada por la zona cordillerana y que la Patagonia, territorio de basta extensión, se incorpora a la economía nacional luego de lo que conocemos como la “Campaña del Desierto”. Por lo tanto, el ferrocarril se constituía como el elemento vital para el progreso de esta región tan austral del globo terráqueo.

Esta ley, que traducía la ideología de un gobierno y que confiaba en un futuro basado en el progreso, proyectaba un tendido de un sistema de comunicaciones que conectado vía el sistema ferroviario argentino pretendiendo unir la costa con la cordillera. Este plan ambicioso previa extender líneas ferroviarias por más de 2000 km, desde Puerto Deseado hasta Nahuel Huapi, pero dicho propósito no pudo ser realizado y la  línea solo llegó hasta Colonia General Las Heras quedando el sueño de unir al país trunco.

Pero también, a esta idea de integración nacional se le sumaba que Ramos Mexía tenía pretendía integrar a nuestro país con Chile. Es así, que pensar en poblar la Patagonia andina estimularía el progreso para ambas Naciones, con beneficios recíprocos.

Sobre la extensión de sus rieles se crearon 14 estaciones, cada una ubicada a una distancia de 20 km. Puerto Deseado era la cabecera del ramal, continuando la línea con las estaciones de Tellier, Pampa Alta, Antonio de Biedma, Cerro Blanco, Ramón Lista, Jaramillo, Fitz Roy, Tehuelches, Minerales, Pico Truncado, Koluel Kaike, Piedra Clavada y Colonia Las Heras como punta de riel. Pero solo algunas de estas estaciones se convirtieron en pueblos.

Cuando la construcción del ramal se iniciaba, bajo la dirección del Ingeniero Briano en el año 1909, toda la zona se encontraba prácticamente deshabitada. Tanto los trabajadores como los bienes de consumo y materiales para la obra debían ser traídos de afuera.

Según obra en registros oficiales de la época, y en publicaciones de historiadores, la población de Puerto Deseado por aquel entonces no alcanzaba los cincuenta habitantes y como dato a tener en cuenta al iniciar la obra, Briano tuvo que contratar unos 600 operarios.

La noticia de que se iba a construir este mega proyecto de infraestructura pública, atrajo inversionistas que terminaron ocupando tierras en las zonas de influencia del ferrocarril, y hoy en el presente, quedan en la memoria de los hijos de pioneros, los recuerdos de antiguas casas comerciales que se instalaron por aquel entonces, y que quedan resguardados en viejos edificios históricos y en gacetas de aquella época (La Anónima, Argensud, Talleres Metalúrgicos Volcán, entre otros.)

Pero fue hacia fines del año 1911 que comienzan a circular los vagones y locomotoras de los trenes, transportando pasajeros y cargas, pero también los sueños y esperanzas de aquellos que se afincaron en estas tierras que hasta por aquel entonces eran inhóspitas.

Un sueño se inició con la puesta en funcionamiento del primer tren y este nunca se apagó para los pobladores de Puerto Deseado, ni tampoco sus voces pudieron ser calladas a pesar de las consecuencias de las acciones de un gobierno de facto que fue el que produjo el cierre del ramal en el año ‘78.

A más de 30 años de su clausura se espera escuchar nuevamente los silbidos del guarda de la estación anunciando que una locomotora se encuentra próxima a arribar…

 

Del Equipo Editor

 

 

 

 

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