Año - Edición - ISSN 2422-7226

Santa Cruz. Petróleo y Política Sectorial   

ISSN 2422-7226

La economía y sociedad de Santa Cruz ha entrado en una encrucijada sin precedentes.  La crisis mundial del precio del crudo viene dejando una serie de aprendizajes en materia de política petrolera para la provincia y Patagonia toda. Lejos de pensar en invertir, generar empleo y sustentabilidad, la agenda para Chubut y Santa Cruz se presentó como un fantasma que puso en evidencia la calidad de la política, la lógica de las operadoras y la lógica del Gobierno Nacional. En este artículo se reflexiona sobre el mes de enero y la respuesta, que desde Santa Cruz, se viene evidenciando en el nuevo escenario de la política petrolera nacional.  

 

(Año 2 / Edición Nro. 79 / 10 de Febrero de 2016 / Provincia de Santa Cruz)

Coincidente con el fin del gobierno Kirchnerista a nivel nacional, desde fines del 2015 vimos crecer en la opinión pública nacional los diversos argumentos de las crisis, paralelo a ver en la Patagonia instalarse el fantasma de la desocupación en Chubut, Santa Cruz y Neuquén.

El mes de enero fue un escenario de proclamación de discursos públicos que mostrarían finalmente que sin dinero y puesta de voluntad de cada una de las partes, no habría producción. Así el Gobierno Nacional había hecho saber que no compensaría a las petroleras y ante las amenazas de paralización de toda la Cuenca había advertido que importaría combustibles. Se habló de desocupación, de baja de equipos, de disminución de salario, de pérdida de paritarias, versus despidos, pérdidas de capacidad financiera, de aumentos de costos operativos y de inversión no garantizada por las operadoras.

Los trabajadores petroleros de la Cuenca del Golfo San Jorge, las reparticiones de hacienda de los gobiernos provinciales y la sociedad de Santa Cruz vieron con asombro y temor que la primera de las siete plagas del MACRISMO comenzaría a impactar en Santa Cruz: el desempleo.

La inundación de petróleo barato en el mercado mundial y la coincidente retirada del gobierno de Cristina Fernández, exige por sentido común una reconfiguración del diálogo de las principales operadoras con el Ministerio de Energía y un replanteo de los sindicatos ante este nuevo escenario y por supuesto: un posicionamiento estratégico del gobierno de Santa Cruz.

La pública intransigencia de las operadoras transnacionales y la propia YPF Nacional, alineada ahora al mandato del Ministerio de Energía de Juan José Aranguren, culminó repentinamente el día 2 de febrero con la noticia de que Petroleros Privados y Gobierno de Chubut, las Principales operadoras de la Cuenca y el Gobierno Nacional habían logrado un acuerdo por seis meses de sostenimiento de los niveles de la actividad y salarios. Esta definición política, encontraría a una Santa Cruz sitiada por las propias políticas económicas que antes habían instituido en la provincia a Austral Construcciones como Rey de la Obra pública.

Los puntos centrales del acuerdo de no innovar por seis meses establecieron finalmente que la Provincia y Nación aportarán 10 dólares (8 Nación, 2 Provincia) y entre 3 y 4 “se harían cargo las operadoras”. En fin, el precio internacional, principal factor de tensiones en el territorio fue parcialmente resuelto mediante un acuerdo en Buenos Aires. El gobierno nacional lograba sostener un barril “criollo” en U$S 54 y el de exportación a U$S 30. La provincia se compromete a abonar en 6 meses  U$S 40 Millones. El Estado Nacional U$S 250 Millones y los trabajadores agremiados a REDUCIR LA JORNADA LABORAL sin pérdida de derechos. El intento de las principales operadoras de pretender que entre los gobiernos provinciales y nacional subsidiaran con U$S 515 millones de dólares primero,  U$S 424 millones de dólares después, quedaron definitivamente en las escaramuzas previas de unos y otros. La política de consorcio de todos ponen y nadie pierde totalmente había primado

Durante el contexto de crisis el Gobierno de Das Neves e intendente de Comodoro Rivadavia, se mantuvieron alineados con Avila y José Lludgar teniendo como eje la preservación de las fuentes de trabajo y el nivel de compromiso necesario.  Al establecerse el acuerdo con el Ministerio de Energía, el Gobernador destacó la transitoriedad de la medida y anticipó la elaboración de un Plan anti cíclico, el monitoreo del comportamiento de las operadoras y el establecimiento de “premios y castigos”.

Los sindicalistas de Chubut, celebraron esta pírria victoria de coyuntura, mientras en Santa Cruz el líder Sindical Vidal, más que celebrar asumía que esperaba los resultados de Chubut y mantenía un sindicato movilizado y con declaraciones mediáticas centrándose en la defensa de la fuente laboral: “No vamos a permitir que discriminen a Santa Cruz” en referencia al gobierno nacional y solicitaba curiosamente que el sector político “debe garantizar los puestos laborales”. “si meten la mano en los bolsillos de los trabajadores petroleros, nos van a encontrar en la ruta y si hay despidos no hay petróleo para nadie”.

Está es la característica de la política sindical que además,  viene experimentando su propio proceso interno. Su comportamiento público y legal  muestra que luego de participar abiertamente en nombre de los trabajadores del petróleo en la elección de la Dra. Alicia Kirchner, hoy la realidad le exige revisar su posicionamiento ante el movimiento de los trabajadores y las políticas regionales y nacionales que siguen dando evidencia que serán a contrapelo de todo lo instituido por el apellido Kirchner.

Sumido  en una serie de conflictos que sostiene con contratistas de las grandes operadoras y que impactará directamente en la legitimidad de sus líderes y en la situación legal y financiera del Sindicato próximamente, la suerte del grueso del los trabajadores sindicalizados estará atada  en  lograr coherencia interna a la vez que lidiar en un fino equilibrio con el mercado, el Estado Nacional y el Gobierno Provincial.

La política esgrimida por el Gobierno del Estado de Santa Cruz, resulta en materia petrolera en una suerte de autismo, cuando no de incertidumbre ante la opinión pública. Reunido a mediados de mes en la Casa de Santa Cruz de Buenos Aires, sin presencia de autoridades nacionales, se ha concentrado en declaraciones de su Vicegobernador. Este indico que el tema preocupaba y que se seguirían las reuniones bilaterales con empresas y prestadoras de servicios y sindicatos para que éstos acercar propuestas al Estado. Por su parte también señaló que la parálisis de la producción escapaba a las responsabilidades del sector petrolero y que “la situación de Chubut era más preocupante” por su dependencia del crudo de exportación.

Pero en Santa Cruz, hasta el viernes 5 de Febrero, la política petrolera tenía además de un  nuevo dato de incertidumbre. Nuevas realidades vinculan comportamientos de viejos aliados del gobierno de Cristina Fernández y el posicionamiento del ahora gobierno de MACRI. La UOCRA, Austral Construcciones, Vialidad Nacional y la Industria petrolera de la Cuenca del Golfo compartían un destino común: la paralización total de la producción y la inexistencia probable de un mes de ingresos al tesoro provincial de Santa Cruz y parcialmente a Chubut, a las operadoras, a las contratistas y por supuesto al bolsillo de los trabajadores del petróleo.

Nuevamente en este caso la respuesta la debería liderar el Gobierno Provincial, quien deberá acatar que las Obras Nacionales son reguladas en los procesos de licitación por Nación -al igual que existió en la epoca del gobierno del Kirchnerismo-  o en su defecto mantener la tesis política que se sostiene desde la prensa oficial que informa por un lado que ha pedido a Vialidad Nacional rescindir contratos, a la vez que se estaría buscando, retener el poder político de controlar la definición de las licitaciones  con  intervención nacional

Las visiones más críticas aseguran que la Dra. Alicia Kirchner continúa pensándose como Ministra de Desarrollo social, paralelo a que sus principales Ministros siguen creyendo que la línea dura será que garantizará la gobernabilidad en Santa Cruz. Mientras estas lecturas recorren las percepciones del mundo petrolero, el capitalismo duro de las principales operadoras pareciera asumir con preocupación la inercia que hasta hoy se evidencia como política petrolera para el presente año y coyuntura. La emergencia provocada en las rutas, ha reemplazado a la agenda de la política petrolera en todos los actores de Santa Cruz.

En consecuencia, todo indicaría, que la realidad exige con urgencia construir algo que ya habíamos señalado en una edición anterior: políticas de calidad basada en el principio de concertación y no de “cerramiento”. Se trata de adecuar la realidad de la fuerza trabajadora, de las grandes operadoras y los intereses del Estado, en una política territorial ante el Ministerio de Energía de la Nación. Por ahora el principal adversario del Estado de Santa Cruz, no es el Macrismo, si lo es el factor tiempo.

 

Producido por Equipo de Investigación de Observador Central

 

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