Varios países europeos registraron temperaturas superiores a los 40 grados durante la última semana, obligando a las autoridades a emitir alertas sanitarias y reforzar las medidas de prevención frente a los riesgos para la salud. Francia, España, Italia y Portugal fueron algunos de los territorios más afectados.
Los especialistas advirtieron que este tipo de fenómenos extremos se vuelve cada vez más frecuente como consecuencia del cambio climático. Además del impacto sobre las personas, las altas temperaturas incrementaron el riesgo de incendios forestales, afectaron la producción agrícola y generaron un fuerte consumo energético.