La compra de ropa de segunda mano crece y se posiciona como alternativa frente al consumo masivo.
En la última semana, distintas ferias americanas y espacios de ropa usada registraron un aumento en la concurrencia, especialmente entre jóvenes. La tendencia, que ya venía en alza, se consolida como una forma de consumo más consciente y accesible.
El interés no solo pasa por el precio, sino también por la posibilidad de encontrar piezas únicas y reducir el impacto ambiental de la industria textil. Así, el consumo deja de ser únicamente una transacción para convertirse en una elección con valor simbólico y social.