Año - Edición - ISSN 2422-7226

Economía y territorio en Santa Cruz Norte

ISSN 2422-7226

(De la crisis de sustentabilidad a las economías extractivas y sociedades subsidiadas)

(Año 1 /Edición Nro. 21 /24 de Noviembre 2014/Provincia de Santa Cruz) La Provincia de Santa Cruz comprende una población estimada de 300.000 habitantes. El modelo contemporáneo de Estado se ha organizado primordialmente en torno a regalías provenientes de la economía extractiva petrolera. La política pública de la redistribución de la riqueza se ha vuelto negativa y con bajas posibilidades de acumulación de activos de capitales para generar diversificación económica ¿Cómo llegamos a este escenario?; ¿Qué tipo de Estado se requiere para posicionar el territorio de Santa Cruz Norte en el escenario Pos kirchnerista? En estos apuntes, se realiza un rápido recorrido para presentar un territorio que reclama ciudadanos activos para recuperar la gobernabilidad del mismo.

Un poco de historia económica

La Zona Norte de Santa Cruz ha vinculado y debatido en su historia territorial entre el cruce de influencias de distintas latitudes y sus propias historias locales. Desde la creación de los territorios nacionales (1884), formó parte del espacio como área norte de un modelo de economía agro-ganadera, con fuerte hegemonía del Sur del territorio de Santa Cruz y con epicentro entre Río Gallegos y Punta Arenas en Chile.

Con el advenimiento de la Gobernación Militar (1944-1955), la Subregión se vincularía al Sur de Chubut, para recuperar nuevamente con la Provincialización de Santa Cruz en 1958 su órbita de influencia en Río Gallegos.

Desde los años ´60, esta franja de Santa Cruz se ha organizado a consecuencia de las distintas dinámicas productivas históricas y emergentes que desde Costa, Meseta y Cordillera se han venido proyectando de sus suelos, pero siempre gestionadas desde el Sur de la provincia.
La economía ha estado signada por la extracción petrolera que a partir de 1968 avanzó sobre los restos de la economía agro-ganadera, que ya en crisis de sustentabilidad, se mantendría como reminiscencia del pasado-presente. El petróleo ha tenido así su núcleo en Caleta Olivia, Pico Truncado y Las Heras y su historia vincula inexorablemente la experiencia estatal hasta la privatización (1992), el consiguiente ajuste estructural, y la actual re-estatización ocurrida en el año 2012.

Ciudad Costera: Puerto Deseado

Se trata de una sociedad, que aún en crisis de sustentabilidad desde los años ´70, mantendría cierto perfil de economía agro-ganadera, por representar sus tierras las de mejores condiciones agronómicas de la subregión. Sin embargo, compartió la situación del mundo rural de las restantes franjas agronómicas del Norte de Santa Cruz, al ritmo de las políticas rurales, la desertificación y la pérdida de valor económico de los frutos del campo. Puerto Deseado iniciaría a partir de los años ´80 del siglo XX la experiencia con la pesquería industrial y el relacionamiento con empresas extranjeras que instalaría en la sociedad la agenda de los temas ambientales, sociales y de desarrollo económico, como un problema que persiste hasta el presente.
Contemporáneamente, el turismo asociado a la riqueza de su Ría y el Río Deseado se insinúan tímidamente como estrategia local, y más recientemente la actividad minera metalífera ha emergido del actual contexto de las políticas provinciales y nacionales.

De Cordillera y pre-cordillera

Desde principios del siglo XX, las localidades de Los Antiguos y Perito Moreno han compartido y comparten en distinto grado la crisis de sustentabilidad agropecuaria, la cual se agudizó a partir de la explosión del volcán Hudson en 1992. En este contexto Los Antiguos, pueblo fronterizo con Chile, desde la segunda mitad de los años ´70 ha venido proyectando en forma gradual su economía local en frutihortícola y turística manteniendo en la actualidad este perfil económico, con leve influencia de la minería de metales con epicentro en Perito Moreno. Esta última localidad supo mantener su perfil agropecuario hasta bien entrados los años ´90 del siglo XX. Desde entonces comenzó el auge de la minería de exploración del oro y la plata, llegando en la actualidad a disponer de tres empresas de distinta envergadura, las cuales le vaticinan un escenario de oportunidad o de impactos irreversibles de no llegar a existir un control de la agenda del desarrollo local por parte de los principales actores locales que deben interactuar con dos corporaciones extranjeras y una nacional.

DESARROLLO LOCAL

Repensar el territorio y su relación con el Estado

En la última década, el Gobierno Nacional, ha invertido objetivamente con la intención de generar condiciones estructurales en materia de infraestructura básica para potenciar el desarrollo industrial de Santa Cruz. El Sur y Centro son las principales zonas de impacto. Proyectos energéticos, sistemas viales, entre otros ejemplos, muestran la coexistencia de intenciones de fondo que pueden ser o no cuestionadas desde lo ambiental y desde los montos de inversión, pero que en definitiva están en marcha. Ahora bien, ¿Cómo sigue el Norte de Santa Cruz?

Entre el juego de la política dominante y la capacidad real de gobernar de los mandatarios municipales y el propio gobierno provincial, se advierte que la sociedad y la cultura de los ciudadanos está desmedidamente expuesta a una serie de problemas propios de la época global, pero también de las condiciones de desigualdad que le impone el propio modelo de economía de enclave extractivo, ya sea petrolero o minero metalífero. ¿Qué hacer? Así es como muchas de las formas en que se puede expresar la desigualdad, la cual no sólo es producto de la economía, sino del modelo de relación que el Estado ha establecido en sus interacciones con la economía de carácter transnacional.

De esta manera, resulta que el perfil de nuestro empresariado y nuestros emprendedores PyMEs, continúan sujetos a los ciclos de la economía transnacional, y con ello, no sólo quedan limitados a tener capacidad efectiva de reinvertir en el territorio; sino que también quedan prisioneros de expectativas y de la desaparición de sus empresas para transformarse en perdedores de una economía de Estado que no los contiene.

La realidad del territorio exige re inventar un modelo de Estado, en que las políticas públicas sean herramientas de inclusión con equidad real y no privilegios de una economía subsidiada. Este objetivo demandará una nueva forma de ser ciudadanos; demandará disponer de líderes con capacidad de gobernar la matriz productiva al servicio de la sociedad, de nuestros empresarios y de las futuras generaciones. No se trata de una utopía, sino que se trata de una demanda que exige calidad y compromiso en la forma de hacer, de pensar y de construir la política actual y del futuro.

TJZ para Observador Central

 

 

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