La transformación tecnológica obliga a repensar la educación y la formación laboral.
El mercado laboral atraviesa una transformación acelerada impulsada por la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial. Informes del World Economic Forum estiman que aproximadamente el 50% de los trabajadores en el mundo necesitará adquirir nuevas habilidades antes de 2030 para adaptarse a los cambios tecnológicos.
Entre las competencias más demandadas aparecen el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, la creatividad y las habilidades socioemocionales. Estas capacidades comienzan a adquirir mayor relevancia que los conocimientos técnicos específicos, que pueden quedar obsoletos más rápidamente.
Ante este escenario, especialistas sostienen que la educación ya no puede pensarse como una etapa limitada a la juventud. Universidades, institutos y plataformas digitales avanzan hacia modelos de formación continua que permitan a las personas actualizarse durante toda su vida laboral.