Entrenar en grupo se convierte en una experiencia colectiva que combina bienestar físico y vínculo social.
En la última semana se consolidó una tendencia que viene creciendo en grandes ciudades: el “fitness social”. Se trata de actividades deportivas grupales —como running clubs, clases al aire libre o entrenamientos funcionales— que combinan ejercicio con espacios de encuentro.
Más que una moda, el fenómeno responde a una necesidad social. Muchas personas encuentran en estas actividades una forma de generar comunidad, especialmente en contextos donde el trabajo remoto y la virtualidad redujeron los espacios de interacción cotidiana.