John Money y el origen del “Género”: del cambio de sexo a los suicidios

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Guido Galafassi *

El concepto “género” se ha convertido en uno de los principios rectores del neoliberalismo posmoderno, resaltando las definiciones individualistas de lo humano, para así descartar toda definición social del mismo. El género se presenta como una simple y noble palabra, con visos de recomponer injusticias milenarias, pero sin embargo significa un ardid  bien complejo, motor de buena parte de las disputas contemporáneas en todo el mundo.

John Money y el origen del “genero”

El concepto “género” fue acuñado por John Money, nacido en Nueva Zelanda en el año 1921, pero emigrado a EEUU en la post segunda guerra mundial y allí nacionalizado. Psicólogo de profesión especializado en sexología, se desempeñó como profesor de pediatría y psicología en la Universidad John Hopkins.

John Money presentó su novedosa teoría de la adquisición de género entre 1955 y 1966. Desde el doctorado, su tema de estudio fue lo que se conoce como hermafroditismo (Money, 1955), término claramente técnico, pero que sin embargo está absolutamente suprimido y reemplazado por el más ideologizado de “intersexualidad”. El hermafroditismo remite a toda una serie de variaciones corporales que no coinciden con los sexos determinados biológicamente en tanto determinaciones fundantes de la continuidad de la vida. Hablamos por ejemplo de personas con, al mismo tiempo, tejido ovárico y testicular, individuos con cromosomas XXY, XYY, etc. Es una variación corporal atípica y absolutamente infrecuente que ronda no más del 1% de la población humana (Britannica, 2026). Constituye categóricamente una rarísima excepción, dato fundamental a la hora de entender la representatividad del concepto género.

Notó en su investigación doctoral, para la que revisó y sistematizó 60 años de literatura médica sobre este tipo de casos, que, en general, las personas con rasgos hermafroditas se identificaban como varón o mujer según la forma en que habían sido criadas y socializadas. Personas con rasgos hermafroditas con diagnósticos idénticos, por ejemplo, podían identificarse ya sea como niñas, ya sea como niños, según su tipo de educación. Money llegó así a la conclusión de que los datos biológicos no permiten predecir si una persona con rasgos hermafroditas se identificará como varón o mujer. Se necesitaba algo más, alguna categoría extra que permita ir más allá del sexo biológico para poder adentrarse en la mente y la historia del individuo. Recordemos, estamos ante casos absolutamente excepcionales.

Money sostenía que antes de que él introdujera la noción de género, en las ciencias biomédicas solo existía la noción de sexo, “El sexo pertenecía a los genitales y a la procreación como hombre o mujer. El género pertenecía a la filología y la gramática, para la clasificación de sustantivos, pronombres y adjetivos en masculinos, femeninos o neutros” (Money, 1995). Sexo remitía restringidamente a los sistemas reproductivos. Se empleaba para hablar de aspectos corporales (sexo masculino para individuos con pene y testículos, sexo femenino para quienes tenían vagina y ovarios), de relaciones sexuales – o sea, tener sexo -, de la preferencia erótica – o sea, homosexual, heterosexual, bisexual, etc.-, o para nombrar las perspectivas, prácticas y acciones diferenciadas de varones y mujeres.

Fue en su artículo «Hermaphroditism, gender and precocity in hyperadrenocorticism: psychologic findings» (1955), donde Money utilizó por primera vez la palabra género(gender) fuera de su función gramatical y filológica. Con la palabra género, Money pretendía separar la identidad social y psicológica de una persona de su sexo biológico, es decir, asumía plenamente que ambos corren por carriles separados, lo que implica una definición de independencia de uno respecto del otro, una escisión de la psique respecto del todo que es un ser humano. Esta será la base fundamental que permitirá posteriormente la negación de toda realidad biológica y su reemplazo por la autopercepción, a gusto y “piacere” de quien se percibe. Money argumentó que el sentido de pertenencia a un sexo (ser niño o niña, hombre o mujer) se aprende y se consolida en los primeros años de vida, abriendo la puerta a la idea de que el género es una construcción social y psicológica influenciada por el entorno.

A partir de este articulo consagró toda su obra a defender la idea de la independencia radical del “habitus social” respecto del sexo biológico. Entonces el género se expandió de sus estudios sobre una minoría absoluta a toda la especie humana. La asignación “confusa” o culturalmente determinada del sexo a los escasísimo casos de hermafroditismo, la extrapoló Money a toda la humanidad, determinando la muerte del concepto sexo, y su reemplazo por el concepto género. Rompe así de manera inequívoca uno de los principios máximos del conocimiento y la ciencia modernos, que presupone la regularidad y uniformidad de los fenómenos para otorgarle algún criterio de verdad.

El caso Reimer: del cambio de sexo a los suicidios

Su creencia de que el género es adquirido más que innato lo llevó a intentar comprobar su teoría en casos reales, llegando a fundar incluso la Gender Identity Clinic, en el marco del Johns Hopkins Hospital, para atender a personas transgénero y de género diverso. Pero su estudio aplicado más emblemático, el llamado Caso Reimer de cambio de sexo, terminó siendo un rotundo fracaso, solo conocido muchos años más tarde.

Refiere a los gemelos David y Brian, nacidos un 22 de agosto de 1965. En 1966, a los 8 meses de vida, una circuncisión mal realizada dejó a David Reimer sin pene. A partir de aquí interviene Money, quien recomienda, catorce meses después, la reasignación de sexo. Los testículos de David fueron retirados y se le creó una vulva de forma artificial. Finalmente David pasó a llamarse Brenda. Money recetó además el tratamiento hormonal, que fue realizado también. Al poco tiempo, el psiquiatra, recomendó una cirugía para crear una vagina artificial, aceptada un tiempo después por los padres. Por expresa recomendación de Money, la familia nunca comunicó a David sobre su cambio de sexo, educándolo como una “niña normal”, y promovió además la realización de actividades sexuales con su hermano Brian, para corrobar el desarrollo. Money publicó una serie de textos con informes de la reasignación como exitosa y la exhibió como la prueba irrefutable de su teoría (Money & Ehrhardt, 1972; Money & Tucker, 1975).

Milton Diamond fue un profesor de anatomía y biología reproductiva, conocido por el seguimiento del caso Reimer. Con la colaboración de H. Keith Sigmundson, quien había sido el psiquiatra supervisor de Reimer, Diamond localizó a la Reimer adulta (Brenda, ex-David) y descubrió que la reasignación de sexo de John Money había fracasado. Diamond fue el primero en alertar a los médicos de que el modelo, propuesto por el caso de Reimer, de cómo tratar a los bebés con condiciones hermafroditas había sido todo un fracaso (Diamond, & Sigmundson, 1997).

David nunca se había identificado como mujer o comportado en base a una identidad femenina, después de haber sido cambiado su sexo a femenino. A los 14 años, después de años de terapia y varios intentos de suicidio, contaron a David todo lo sucedido y decidió someterse a tratamientos con hormonas masculinas, cambió su nombre Brenda, retomando su original David y se sometió a una serie de cirugías que le permitieron volver a tener un pene, para finalmente casarse en 1990 con Jane Fontaine, quien ya tenía tres hijos de una relación previa, asumiendo entonces David el rol de padrastro durante 14 años, tiempo que duró el matrimonio (Colapinto, 1997).

En 2002, el hermano gemelo de David, Brian, quien había sido diagnosticado con esquizofrenia, fue encontrado muerto por una sobredosis de antidepresivos, incapaz de superar la culpa por haber salido bien de la circuncisión y asistir al sufrimiento de su gemelo. El 5 de mayo de 2004 David Reimer se suicidó dos días después de la petición de divorcio de su esposa Jane Fontaine, lo que se supone que precipitó el desenlace de la crisis generada por los reiterados traumas soportados a lo largo de su vida, a partir del cambio de sexo en su primera infancia. Su padre, que se había dado al alcoholismo, posteriormente también se suicidó por sentimientos de culpabilidad. Su madre sufría depresión y había tenido que ser ingresada en más de una ocasión en un establecimiento psiquiátrico (Schillo, 2011). Un verdadero dicha de felicidad la aplicación del concepto género por parte de John Money.

El caso Reimer marca de manera rotunda el origen del concepto género, a partir de un cambio de sexo que terminó en la destrucción primero psíquica y luego incluso física de la familia involucrada. A pesar de este magnífico desastre, el concepto género seguirá su camino, para lentamente terminar imponiéndose en toda la agenda psicológica, cultural, política y socioeconómica del presente.

Este origen del concepto género nos ilumina de manera incuestionable, sobre que parámetros ideológicos, éticos y morales está construida toda la ideología y política identitaria del presente y toda la cultura woke que la avala, promueve y legitima, generada desde una derecha liberal (progresista) con discurso globalista y culturalmente “modernizador” con un relativo rechazo desde posiciones de derecha conservadora con anclaje en la tradición y la familia. Vale agregar que la enorme mayoría de la izquierda ha comprado la política woke, pasando de una izquierda roja a una “arcoíris” (Galafassi, 2025).

Bibliografía

BRITANNICA: Hermafroditismo, https://www.britannica.com/science/hermaphroditism
COLAPINTO, John: The True Story of Jhon/Joan. The Rolling Stones, pp. 54-77, 11 de diciembre de 1997
DIAMOND, Milton & Sigmundson, H. Keith: Management of intersexuality. Guidelines for dealing with persons with ambiguous genitalia. Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine 151, (10:1046-50), 1997.

GALAFASSI, Guido: Crítica marxista a la ideología WOKE. Cancelación y disciplinamiento en un ardid liberal individualista agenciado por el progresismo y la Izquierda. Revista Theomai nº 42, 2025, pp. 52-76. http://criticadialectica.com/wp-content/uploads/2025/03/Theomai_42.pdf

MONEY, John & Anke A. EHRHARDT: Man & Woman, Boy & Girl. Johns Hopkins University Press, 1972.

MONEY, John & Patricia TUCKER: Sexual signatures: on being a man or a woman. Boston, Little Brown, 1975.

MONEY, John: Gendermaps. Social Constructionism, Feminism and Sexosophical History. Londres, Bloomsbury Academic, 1995.

MONEY, John: Hermaphroditism, gender and precocity in hyperadrenocorticism: psychologic findings. Bull Johns Hopkins Hosp 96 (6), 1955.

SCHILLO, Keith K.:  Nature or Nurture, The Case of the Boy Who Became a Girl.  National Center for Case Study Teaching in Science, State University of New York, November 16, 2011.

* Dr. En Antropología, Investigador Principal CONICET – PostDoctorado Estudios Desarrollo (UAZ, México), Director del Grupo Latinoamericano de Estudios sobre Dialéctica (GEDIACH), de la Revista Theomai, y de la plataforma multimedial Crítica Dialéctica https://criticadialectica.com/

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