Durante los meses de verano se registra un aumento en las consultas vinculadas a la salud mental, especialmente entre jóvenes y adultos. Especialistas señalan que factores como el estrés acumulado, la exposición a redes sociales y los cambios en las rutinas influyen en el bienestar emocional.
Diversos estudios nacionales advierten que el verano no siempre representa un período de descanso pleno para la salud mental. Por el contrario, durante esta etapa se incrementan las consultas relacionadas con ansiedad, trastornos del sueño, irritabilidad y estados de ánimo depresivos, tanto en jóvenes como en adultos.
Entre los factores que explican este fenómeno se encuentran la ruptura de rutinas, la presión social asociada a la productividad y el disfrute, el uso intensivo de redes sociales y la exposición prolongada a altas temperaturas. Estas condiciones pueden generar sobrecarga emocional y afectar el equilibrio psicológico.
Datos de organismos de salud indican que los jóvenes presentan una mayor vulnerabilidad frente a estos escenarios, especialmente en contextos de incertidumbre económica y social. La hiperconectividad digital también aparece como un elemento clave, ya que amplifica comparaciones sociales y expectativas poco realistas.
Especialistas recomiendan sostener hábitos saludables durante el verano, como mantener horarios regulares de descanso, limitar el uso de pantallas y promover espacios de encuentro social. El acceso a información confiable y la promoción del autocuidado resultan fundamentales para fortalecer el bienestar emocional en esta etapa del año.