El pronunciamiento de Daniel Marques, acompañado por datos internacionales sobre represión, éxodo y deterioro social, reabre el debate regional sobre la crisis venezolana y sus consecuencias humanas. Las cifras expuestas permiten dimensionar el impacto de más de una década de autoritarismo sobre la vida cotidiana de millones de personas.
Una opinión que interpela desde los datos y los derechos humanos
A través de su cuenta personal de Facebook, Daniel Marques difundió un análisis contundente sobre la situación actual de Venezuela, apoyado en un conjunto de indicadores sociales, económicos y humanitarios que reflejan el saldo del gobierno de Nicolás Maduro. Junto a su publicación, adjuntó una imagen con cifras elaboradas en base a datos de organismos internacionales y observatorios independientes, que sintetizan lo que definió como “el desastre que significó el régimen autoritario de Maduro”.
“Se puede discutir el modo que usó Estados Unidos para tomar prisionero al dictador Maduro de acuerdo al derecho internacional, pero no se puede cuestionar el desastre que significó su régimen”, expresó Marques, al tiempo que remarcó que la autodenominada Revolución Bolivariana derivó en “una máquina de abusos y violencia sobre la sociedad venezolana”.
Represión política y violencia estatal: una herida abierta
Los datos difundidos junto al análisis señalan que, desde 2014, se registraron más de 18.600 detenciones por motivos políticos en Venezuela, con al menos 300 muertes en el contexto de protestas sociales. Solo tras las elecciones de julio de 2024, se contabilizaron alrededor de 2.400 arrestos en un lapso de quince días.
A esto se suma la muerte de al menos 17 presos políticos bajo custodia estatal, un dato que refuerza las denuncias sobre violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Para Marques, estos números confirman que “se cometieron todas las violaciones posibles a los derechos humanos” y que el Estado venezolano consolidó prácticas de represión tanto institucional como paraestatal.
El éxodo venezolano: una crisis migratoria sin precedentes en la región
Uno de los aspectos más dramáticos del balance es el desplazamiento forzado de la población. Según las cifras citadas, 7,9 millones de venezolanos emigraron en los últimos años, lo que representa cerca del 30% de la población total que tenía el país en 2013. Se trata de la segunda crisis migratoria más grande del mundo, solo superada por la de Siria.
Este éxodo masivo no solo transformó la demografía venezolana, sino que también impactó de manera profunda en los países receptores, entre ellos la Argentina, donde miles de familias venezolanas reconstruyen su vida en contextos de precariedad y desarraigo.
Colapso económico e hiperinflación persistente
El deterioro económico es otro de los ejes centrales del análisis. La economía venezolana representa hoy apenas el 28% de su tamaño en comparación con 2013. Entre 2017 y 2021, el país atravesó un proceso de hiperinflación con un pico anual de más del 130.000% en 2018, uno de los registros más altos a nivel mundial.
Las proyecciones inflacionarias continúan siendo alarmantes, con estimaciones que ubican la inflación para 2026 en torno al 682%. Para Marques, la destrucción de la economía nacional fue una consecuencia directa de un modelo autoritario que anuló controles institucionales y destruyó la capacidad productiva del país.
Petróleo, pobreza y deterioro social
Paradójicamente, Venezuela posee una de las mayores reservas de petróleo del planeta. Sin embargo, la producción de crudo cayó de 3,5 millones de barriles diarios a finales de los años noventa a apenas 1,14 millones hacia el cierre de 2025. Los ingresos por exportaciones petroleras se redujeron drásticamente, pasando de más de 85.000 millones de dólares en 2013 a menos de 30.000 millones en 2018.
En el plano social, los indicadores son igualmente críticos: el 86,9% de la población vive bajo el umbral de pobreza, el sistema de salud enfrenta un desabastecimiento del 70% en insumos básicos y los salarios universitarios se ubican en torno a los 15 dólares mensuales. Estos datos configuran un escenario de emergencia humanitaria prolongada.
Libertad de prensa y democracia en retroceso
La situación de la libertad de expresión completa el cuadro de crisis institucional. Venezuela ocupa el puesto 160 sobre 180 países en el índice mundial de Reporteros Sin Fronteras. Más de 100 periódicos impresos dejaron de circular, unas 300 emisoras de radio fueron clausuradas y se registraron al menos 79 bloqueos a sitios web de noticias y derechos humanos entre 2024 y 2025.
Para Marques, la negación sistemática de libertades y el desconocimiento del mandato popular en elecciones nacionales y regionales consolidaron un régimen que anuló los mecanismos democráticos básicos.
¿Una transición posible?
En su reflexión final, Daniel Marques expresó el deseo de que se inicie “un proceso de transición hacia la democracia real”, al advertir que la situación venezolana “ya no da para más”. Sus palabras condensan una mirada que, más allá de las disputas geopolíticas, pone en el centro a la sociedad venezolana y al costo humano de años de autoritarismo.